lunes, 25 de abril de 2016

Hacia una pragmática referencial del álbum ilustrado

Mihaela Radulescu/24.04.16
En la cartografía de los efectos de lectura, las redes referenciales que participan en el acto de ilustración de un texto  tienen una gran importancia, para el dialogo que surge entre los dos textos, verbal e icónico,  al ensamblar sus significados.
La interacción texto-imagen le propone al lector una práctica de lectura particular. El texto y la imagen entablan relaciones diferentes en el espacio objetual del libro, según el principio compositivo que asigna modalidades particulares a la información y expresión en la construcción de un discurso comunicativo, que lleva al conocimiento del observador una información a la vez que plantea la semántica de un universo representado y significado.
La dinámica de  las interacciones texto – imagen en la narrativa visual  genera un discurso que se apoya en las inferencias que el lector hace tomando en cuenta  las estructuras referenciales del texto y de la imagen. En cuanto al planteamiento compositivo que integra texto e imagen, éste está a la base de la situación de lectura que se ofrece al observador quien verá una composición mixta, con directa consecuencia en la lectura interpretativa. Puede ser una composición rítmica, insistiendo en la secuencialidad de las acciones; puede ser una composición de redes semánticas estructuradas de manera argumentativa; puede ser una composición orgánica, irregular, que apoye la idea de la confusión de los registros, estados o acciones, que el texto y la imagen pueden tratar por separado  en conjunto. Lo importante es que la composición intertextual aporta información y contribuye activamente en la producción de sentido.
Si nos ubicamos en el ángulo creativo del ilustrador o del editor, el planteamiento intertextual  parte de una selección - combinación de signos verbales, icónicos, plásticos donde la referencia funciona como tejido narrativo, participando en la  representación de una realidad que podemos identificar visualmente y comprender conceptualmente. A la vez, el tratamiento de la referencia desarrolla una significación, a partir del lenguaje empleado tanto en el registro verbal como en el visual. La significación desarrollada por la imagen, partiendo de la premisa que la ilustración es posterior a la escritura, puede crear complejas situaciones de lectura, al asumir la imagen distancias intencionales de carácter discursivo con respecto a los textos iniciales. Es un fenómeno que muestra su importancia en los actuales álbumes ilustrados de los relatos tradicionales, donde la significación puede cambiar radicalmente, gracias al tratamiento referencial icónico original de ilustradores como Ana Juan, Gabriel Pacheco,  Santiago Caruso.

Un ejemplo: la española Ana Juan ilustra cuentos tradicionales y fantásticos con referencias que apelan al imaginario psicológico, que no requieren del apoyo textual de las historias, como la flor –corazón y la sangre, para ilustrar “Carmilla”, una famosa historia de vampiros en un álbum ilustrado, publicado en 2013 por el Fondo de Cultura Económica,  México (Sheridan Le Fanu, Carmilla). La referencia relaciona la imagen con el texto, desde el imaginario colectivo de la muerte, enfermedad, peligro, maldad, tragedia.



Entre las  tres posibilidades de interacción – que la imagen refiera el texto, transformándolo en imagen; que la imagen complemente el texto desarrollando alguno de sus aspectos; que la imagen se desprenda del verbo, para llegar a las tensiones ocultas en el texto, sacándolas a la superficie -  Ana Juan explora sobre todo la tercera dirección. Su tratamiento referencial es inédito aunque encontramos los personajes usuales. ¿Qué nuevos sentidos aportan estas composiciones? Su tratamiento de la  novela fantástica “Otra vuelta de tuerca”, de Henry James propone metáforas visuales sin correspondientes en el texto, rompiendo con la aparente subordinación de  la imagen al texto como eje de la tradición del libro ilustrado. Sus referencias se construyen en torno al concepto al cual  llega previo análisis y que es muestra del enfoque personal de la ilustradora. El proceso es de deconstrucción del vínculo entre la  representación y la significación y de reconstrucción del significante, a partir de las fuentes internas, semióticas del sentido. Es un acto de significación con nuevas representaciones.




La lectura interpretativa tiene que ver con la memoria y el ejercicio referencial del lector ilustrador. La situación se repite en el caso del lector del álbum ilustrado, donde la lectura interpretativa se construye a mitad camino entre el texto-imagen  como objeto formal con una situación de lectura que funciona a través de un diálogo constante entre el texto y la imagen, y la misma identidad del lector, con su capacidad de reconocimiento, interpretación, procesos de asociación y argumentación, hábitos de lectura, historia de lectura, etc. De hecho, la valoración tanto del texto como de la imagen, así como de la interacción texto – imagen, se inscribe necesariamente en su contextualización en las redes de signos en las cuales la memoria del receptor puede ubicarlo. Pueden relacionarse con una experiencia vivencial o cultural, compararse con otros productos culturales con los cuales presenta alguna similitud, temática, de lenguaje, de autoría, de visón del mundo, de género o tratamiento. Además,  la interacción texto - imagen requiere de una imaginación interpretante y a la vez la fomenta: lo que se incorpora y lo que se actualiza en el acto de lectura del planteamiento intertextual desarrollan una dinámica productiva en la memoria, teniendo como resultado el reconocimiento de informaciones y la generación de conocimientos, expresados a través de ideas o presencias mentales.
En este ensamblaje de operaciones,  la construcción referencial escenifica contextos, acciones y puntos de vista. La referencia como fuente de intertextualidad funcionará como apropiación, productora de sentido, motivación del lector y  soporte de interacciones con el contexto cultural y la memoria colectiva e individual. Proporcionará elementos para la construcción dialógica y la puesta en marcha del funcionamiento  enunciativo de texto. La estructura referencial subyacente a la obra culmina en una sintaxis figurativa  cuyos efectos de sentido se vinculan a la memoria cultural discursiva y se instalan en contextos escenificados que serán interpretados por el lector. 
El álbum ilustrado al lector ante una serie de significados que debe descifrar;  debe optar por una lectura del significado. ¿Cuál sería el camino recorrido por el lector / ilustrador? Primero, debe atribuir  significados a la progresión textual. Segundo, debe enfrentarse a la hipercodificación retórica y estilística, con su carga de expresiones y significados. Tercero, debe actualizar su competencia intertextual, donde la experiencia adquirida con otros textos ayuda a la comprensión del presente. Finalmente, debe ingresar en la organización del texto, tomando conciencia de él como  proceso / producto de una enunciación, con estructuras narrativas, argumentativas y retóricas. De este modo, la fábula global entregada por el autor como algo acabado, se presenta como algo en devenir para el lector / ilustrador, quien debe asumir un proceso de inducción/deducción, en el cual se manejan hipótesis y " paseos intratextuales ",  para tratar de comprender la construcción de la historia.
¿Cuál es el rol de la referencia en este proceso, tomando como ejemplo uno de los siguientes  libros  ilustrados por Ana Juan:   Caperucita roja , Wakefield,  Amantes, Snowhite, Fairyland? http://anajuan.net/books/